La teoría del todo o como juntar apps, cloud, weareables, smart tv, IoT…

 

¿Te acuerdas de cuando los ordenadores no eran personales? Yo tampoco, de hecho cuando me explicaron que PC significaba “personal computer”, marcando la diferencia con el tradicional ordenador pensado par la ciencia o la empresa, me resultaba incomprensible que la máquina que lo iba a cambiar todo no estuviera pensada para las personas. Pero desde aquel momento no serían otra cosa que máquinas al servicio de las personas.

¿Te acuerdas de cuando el ordenador era el centro de la vida digital de las personas? Yo si, pero ya hay generaciones que no. El ordenador sigue existiendo, pero en vez CPU, pantalla de rayos catódicos y ratón, tenemos smartphone, pantalla super AMOLED, y nuestros dedos. Le seguimos llamando teléfono móvil o smart phone, aunque llamar por teléfono es un porcentaje cada vez menor de su uso, quizá “mobile connected computer” sería más adecuado formalmente, pero la tecnología y el marketing se combinan como buenamente pueden.

mobile-stats-vs-desktop-users-global-550x405Antes otros y ahora también Apple quieren substituir nuestra máquina de saber la hora, también llamada reloj, por una máquina de computación en nuestra muñeca, también llamada smart watch (no ofense, stupid watch). Google en su momento apostó con Google Glass por unas gafas con un ordenador dentro, que si bien no han tenido buena acogida por el usuario final si parecen encontrar mejor acomodo en el mundo industrial. De manera casi simultánea al smartwatch aparecen las pulseras computerizadas, de especial importancia las aplicadas al deporte con Garmin como uno de los referentes y completando la lista de “wereables” más conocidos.

Otro campo de cruenta batalla a raíz de “computerizar” objetos, es el complicado mundo de la televisión. Aquí se repite la tradicional disputa fabricante – sistema operativo – proveedores de servicios/contenidos, y todavía no está resuelta la guerra. Tanto AppleTV, Android for TV o Chromecast, no pintan mucho todavía en el mundo Smart TV, y eso que los de la manzana llevan tiempo intentando incarle el diente y Google ha tenido una buena respuesta con Chromecast para televisiones no Smart. Pero aquí también compiten Telcos y propietarios de contenidos, muchas piezas que encajar en este puzle todavía en construcción.

Y si nos levantamos del sofá de casa y nos montamos en nuestro coche, nos situaremos delante de otra pantalla en gran disputa. Quizá habéis disfrutado de aquellos “ordenadores de abordo” de hace diez años, que hoy nos hacen sonreír por lo exagerado del término y lo escaso de las funcionalidades. Quizá también tenéis un TomTom perdido en alguna parte, pues el otrora líder indiscutible de los GPSs, ha sido arrasado por los smartphones. Pero la lucha actualmente está en los sistemas de computación para automóvil, que están bien guarecidos por la industria automovilística aguantando las tentativas de entrada de las grandes plataformas.

Pero esto no se queda aquí, y como ya comentamos en el número 3 de la revista, el internet de las cosas viene a “computerizar” todos los objetos. Objetos que “Sí, te están quitando el trabajo”, como vimos el pasado mes, y que tienen pensado seguir haciéndolo en diversos lugares y de impensables formas.

Trazamos en este artículo una línea que une ordenadores científicos, personales, smart phones, smart watches, smart tvs, coches y muchos otros aparatos de los que hablamos en Westinghouse habitualmente; que como venimos insistiendo, todos ellos son ordenadores. A nivel software estos están compuestos por sistema operativo y programas, o actualizado a estos tiempos, plataforma (android, iOS, mac OS, windows, ubuntu) y aplicaciones o apps. A este esquema le sumamos el “cloud”, es decir, la posibilidad de guardar información en la nube independientemente del dispositivo. Y con todos estos ingredientes podemos ofrecer servicios nuevos y viejos, encapsulados en apps, y que utilizan un potencial tecnológico nunca visto hasta la fecha.

El cambio descomunal que este esquema produce en la industria y la economía se puede apreciar en apenas dos minutos en el vídeo que hemos elegido este mes, elaborado por Cisco Systems. En él, una  compañía referente, repiensa su estrategia, repiensa su negocio, repiensa el sector, y lo bautiza como “Internet of everything”. ¿Os resulta familiar la idea?

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The iOS App Store Versus Hollywood U.S. Box Office

El vídeo está repleto de datos que nos hacen reflexionar: en 2012 hemos generado más información que en los 5000 años anteriores, el 80% de las aplicaciones corporativas ya son distribuidas como  servicios, o el que el paradigma mobile-cloud substituye al tradicional cliente-servidor. En un cortísimo vídeo vemos un enfoque que une conceptos que leemos habitualmente separados: big data, software como servicio, cloud, internet de las cosas…
Con este marco tecnológico podemos comprender y generalizar el nuevo escenario. En él tenemos a un lado las grandes compañías IT y algunas iniciativas de startups (muchas de ellas salidas del mundo crowdfunding) proporcionando dispositivos, plataformas y ecosistemas de servicios; y en el otro tenemos oportunidades para ofrecer nuestros servicios a través de apps de esas plataformas.
Hasta el momento, tan solo las apps para smartphones han sido la base de una gigantesca economía que ha superado las expectativas de hace tan solo cuatro años y que en sus primeros años de vida ya supera con mucho a la industria de Hollywood.

Y sin embargo no es fácil tener éxito con una app por si misma, hay muchísimas apps orientadas a usuario final. Son, de hecho, las apps corporativas las que está experimentando un mayor auge en ventas. Aunque en ambos casos, la clave está en ofrecer un buen servicio, porque actualmente hasta las vacas tienen sus apps, o mejor dicho, la industria ganadera.

Cuando Apple, Google, Blackberry o Windows Phone abrieron sus plataformas a la programación por parte de terceros, eran muy conscientes de que el triunfo de una u otra plataforma también depende del ecosistema de servicios que terceros ofrecen a sus usuarios. Ahora las plataformas líderes animan a que las nuevas apps se desarrollen para estos nuevos espacios: relojes, televisiones, coches, sistemas de hogar digital… de cara a contar con un buen ecosistema en ese nuevo espacio.

Estamos en una carrera para “softwarizar” nuestras comunicaciones, nuestros datos, nuestro entretenimiento, nuestra movilidad, nuestra casa, nuestras finanzas, nuestro trabajo, nuestra empresa, nuestra salud, nuestra ciudad, nuestro gobierno, nuestro todo.

 

Sí, te están quitando el trabajo

No nos cansamos de decir que estamos en un momento histórico de aceleración de cambios: en la vida de las personas, en los hábitos, en la comunicación, en la empresa, en la cadena productiva, en la educación, en la salud… Es en este escenario donde cada año tenemos cientos de propuestas de productos y servicios que tratan de mejorar cualquiera de los campos citados o incluso de abrir nuevos espacios. De hecho, gran parte de esta revista se dedica a darles diferentes visiones sobre este asunto; en concreto este mes nos ocupa el impacto de la automatización en el mundo y sus consecuencias sociales y económicas. Y en este artículo abordaremos primero de manera general y después de manera muy particular, la automatización y el miedo a ser substituidos por máquinas.

Es inevitable hablar de automatización sin que salte el debate de si las máquinas pueden substituir al hombre, y tras ello aparecen las ideas “neoluditas”. En plena revolución industrial inglesa, diversas máquinas como el telar industrial estaban dejando sin trabajo a grandes masas de trabajadores poco cualificados. Dice la leyenda que Ned Ludd destruyó varios telares y de ese suceso partió el nombre de este movimiento que a principios del siglo XIX tuvo gran repercusión por su oposición a las máquinas, con la destrucción de muchas de ellas primero y con importantes revueltas después. Este movimiento tuvo también un episodio en España en los sucesos de Alcoy de 1821, y en cierto modo ha pervivido en la conciencia colectiva como un miedo a la substitución de nuestro trabajo por máquinas. Ahora apliquen ese miedo a nuestro tiempo, o lo que algunos historiadores llaman la Era de la información, y ya tienen el “Neoludismo”, que a veces va acompañado de otros apellidos según la profundidad de la vuelta atrás que propongan.

Aunque la teoría económica a este pensamiento le llama la Falacia Ludita, bien es cierto que es ampliamente respaldada la idea del Desempleo Tecnológico: que la tecnología al permitir mayor productividad, genera que sean necesarias menos personas para hacer el mismo trabajo y por consiguiente las tareas más repetitivas o más facilmente “tecnologizables” son las primeras en ser substituidas por máquinas. Obviamente también se crean nuevos trabajos en las industrias tecnológicas, la clave del debate es saber si esos nuevos puestos son en número mayores que los anteriores. Personalmente creo que no.

Pongamos un ejemplo, imagínese que usted gestiona una empresa de correos allá por los años 80. Su plantilla se compone de carteros, conductores de furgones, gestores de cartas, comerciales, administrativos, directivos… Y su empresa tiene varias oficinas que han sido construidas por alguna empresa y sus correspondientes trabajadores, tiene una flota que ha sido fabricada por alguna empresa, compra papel, sobres, buzones, carteras… Intente visualizar toda la cadena productiva y sobre todo la cantidad de trabajos relacionados con la tarea de llevar cartas de un lugar a otro. Y párese un momento a pensar el impacto que supone para esa cadena de valor y sus puestos de trabajo la llegada del e-mail, es decir, una tecnología que reduce a un coste casi cero la tarea de llevar información de un lugar a otro.

RoombaEmpatizar con las personas en situación de desempleo no debería hacernos caer en la falacia ludita, sino profundizar en la reflexión de cual es el papel de las personas en una sociedad altamente tecnificada y en las bondades de no tener que hacer trabajos repetitivos y poco satisfactorios, como meter cartas en cajas acorde a su código postal, por seguir con el ejemplo. Y quizá, caminar hacia una sociedad en la que las personas tienen que trabajar menos horas al día para que el mundo siga girando.

Después del abordaje general, queremos como siempre dar ejemplos lo más actuales posible de como la tecnología sigue “invadiendo” facetas de nuestra vida, en concreto dentro del llamado hogar digital, el IoT aplicado a nuestra casa.

Para ello, esta semana utilizamos el vídeo de lanzamiento de un nuevo aparato: Amazon Echo. Lanzado por la todopoderosa Amazon, que para los que todavía piensen en ella coma una tienda de libros y otras cosas, ha revolucionado la computación ideando el Amazon Elastic Cloud, es líder mundial en los eBooks con Kindle y ha fracasado en su desembarco móvil con Fire Phone.

Amazon Echo es un aparato al que mediante voz puedes preguntarle información de la red, información personal, pedirle almacenar tareas, reproducir música… Una especie de Siri avanzada para el hogar. Parece más un experimento enmarcado en el internet de las cosas, del que hablamos en números pasados, que el gran lanzamiento de Amazon. Pero nos sirve para ver un dispositivo que su interfaz no es una pantalla y que apuesta por el “Natural Language Understanding”, un campo dentro del “Natural Language Processing” del que os hablaré en el futuro. Este paso es una forma más de reducir fricción, una forma más de interactuar con servicios en la web o eventualmente con otros objetos conectados.
Para nuestro hogar están apareciendo productos para hacernos la vida más fácil. Por ejemplo, hace ya algunos años una empresa nacida del MIT de Boston, especializada en robótica lanzó Roomba, una escoba automática que ya está presente en millones de hogares, ahorrando tiempo a sus habitantes. O el caso del termostato inteligente Nest del que hablamos en el número 3 de Westinghouse, y las cámaras de seguridad Dropcam ahora también de Nest. Imaginemos que antes de salir por la puerta de nuestra casa digamos, “casa, vuelvo en dos horas, limpia y pon la calefacción para cuando vuelva”.

Los lectores habituales saben de la importancia de los buenos ejemplos en esta sección, y quizá el anterior no les parece suficientemente wow. Pues bien, elijan ustedes mismos la cantidad de nuevos inventos que pueden ver en estos vídeos de Freeze HD.

Las consideraciones de privacidad, pérdida de control de nuestros datos o incluso nuestra intimidad, son cuestiones que están y estarán con más fuerza en el debate público. Es posible que incluso sean un freno grande a la hora de implementar el llamado Hogar digital. Pero eso no nos debe impedir ver la eficiencia que generan tecnologías como las anteriores, permitiendo una vida con menos tareas diarias, o más bien, con otro tipo de tareas diarias y quizá más tiempo para el ocio.

Tradicionalmente al expresar nuestro miedo a ser reemplazados por máquinas, tendemos a humanizarlos y a pensar en robots con forma humana. Es innegable que la robótica ha avanzado notablemente, pero quizá sean ejemplos como los anteriores o incluso algo tan sencillo como una máquina expendedora los que ahorren mayor cantidad de trabajo humano.

Pero si volvemos a la realidad de crisis y desempleo de nuestro tiempo, quizá veamos que además de la crisis financiera, parte del problema es el efecto del Desempleo Tecnológico que está afectando a nuestras sociedades. Y desde el otro lado del atlántico personas como el ex-gestor de Edge Funds y ahora escritor de best-sellers, James Altucher, sentencia “You’ve been replaced, robots are the new middle class”. En ese artículo además da algunas claves de porqué dejar tu actual trabajo y “eligirse a uno mismo”, como estrategia para abordar este nuevo escenario, la cual ha reflejado en su best-seller: “Choose Yoursef”.
Aunque personalmente he decido emprender desde la tecnología para contribuir a la automatización, no me atrevo a recomendar ninguna acción concreta salvo descubrir y disfrutar de un mundo donde cada vez más las personas se dedican a las cosas más importantes y las máquinas al resto.

 

The next big (internet of) things

Comenzamos hace dos meses con Westinghouse y con esta sección llamada The Conference, dedicada a analizar conferencias como punto de partida para el análisis de temas relacionados con la economía, la tecnología y las start-ups. Empezamos con Guy Kawasaki hablando precisamente del arte de empezar , seguimos con Hans Rosling que nos mostró nuestro mundo a partir de una máquina mágica, la lavadora. Este mes que Westinghouse aborda en profundidad el Internet de las cosas, es el Doctor John Barrett del Cork Institute of Technology (CIT) quien nos dará una visión general de esto que me gusta resumir en el claim: “The next big thing is the internet of things”.
Permitidme la vanidad de crear el “Indicador Westinghouse-Conference” que podríamos definir como la cantidad de buenas charlas y conferencias sobre un determinado tema que podrían salir en esta sección, lo que parece directamente proporcional al nivel de popularidad de ese tema. Pues si hablamos del concepto Internet of Things (IoT) nuestro subjetivo indicador nos da bastante bajo. Pero no nos fiamos mucho de nuestra percepción y vamos al oráculo de nuestro tiempo en busca de respuestas, es decir a Google y en concreto a Google Trends, que nos muestra en gráficos la cantidad de búsquedas de una palabra o tema. Nuestro experimento es sencillo, buscamos Internet of things y lo comparamos con otros términos.

Ronda 1 – IoT vs Smart Cities

IoT siempre fué mucho más popular que el concepto Smart Cities (concepto en el que se está poniendo mucho énfasis en los programadas e I+D+i públicos y privados), y ambos están franco crecimiento. Claramente IoT es muy popular.

Ronda 2 – IoT vs Smart Cities vs Big data

Big Data es un concepto mucho más popular y que lleva más tiempo en las búsquedas de la humanidad conectada; deja a nuestros candidatos a hype como principiantes.

Ronda 3 – IoT vs Smart Cities vs Big Data vs Cloud Computing

Seguimos subiendo hasta las nubes con el Cloud Computing. No es para menos, revolucionaron la manera de gestionar nuestros sistemas informáticos, nuestros datos y dispositivos. Que se lo digan a Amazon que pasó de vender libros a vener “nubes”.

Ronda 4 – IoT vs Smart Cities vs Big Data vs Web 2.0 vs Web Semantica

Pero no olvidemos un término, Web 2.0, que ya suenan a viejo pero que en su momento describían la segunda era de internet, la web social. Hoy ya en horas bajas, substituida después por la nube (quizás la tercera era de internet) y veremos si el internet de las cosas toma el relevo, o no cuaja ni conceptualmente ni técnicamente, como le pasó a la web semántica.
Sí, en cierto modo hablamos de futurología, de la percepción social de una tecnología, su respectivo campo económico y su evolución futura; “Future Economy” que decimos en Westinghouse. Y en este campo hay un referente claro que se dedica profesionalmente a ello: Gartner. Cada cierto tiempo publican su conocido Ciclo del Hype, traducido como “Ciclo de sobre explotación”, y que consiste en que cada tecnología, con mayor o menor intensidad de expectativas y con mayor o menor velocidad, pasa por cinco fases: lanzamiento, pico de expectativas sobredimensionadas, abismo de desilusión, rampa de consolidación y meseta de productividad. Y adivinen donde sitúan IoT, pues en el punto más álgido del Hype, Forbes lo desgrana en este artículo, y por supuesto lo explica en detalle para sus subscriptores.gartner_iot

Asumiendo la interesante contradicción entre estar en el pico del hype y existir pocas conferencias sobre el internet de las cosas; demos un vistazo a nuestra elegida, la conferencia del Dr John Barrett. Al tratar un concepto tan abstracto como IoT tiene que explicarse desde el principio, en concreto desde Mosaic el primer navegador y toda la información que hemos generado en la web, en tan solo  dos décadas, y a la que primero los ordenadores personales y después los dispositivos móviles nos dan acceso. Pero ahora ha llegado el momento de sumar a esa ecuación el mundo físico, eso es Internet of Things. Este nuevo paradigma nos permitirá conectar cosas, controlar cosas, gestionar cosas, buscar cosas, jugar con cosas… Ponga usted en cosa lo que considere oportuno y trate de encontrar funcionalidades interesantes, es el agujero de buenos ejemplos (link al artículo de la semana anterior) lo que menos me agrada de ésta y otras charlas y artículos sobre IoT. El profesor Barret advierte también de la complejidad tecnológica, las posibilidades de hacking y la desaparición de la privacidad en un mundo IoT, una reflexión se agradece en medio del hype, pues es una preocupación razonable y que afectará al devenir del sector.

  • Tratemos por último de cubrir el hueco de los ejemplos de uso y aplicaciones reales, va un puñado:
    Click&Pizza un ejemplo sencillo, un botón en un imán en tu nevera te encarga una pizza a tu gusto, cargada en tu cuenta y entregada en tu domicilio con solo pulsar un botón
  • Kolibree, curioso caso de “quantified self” aplicado a un cepillo de dientes
  • Nest, adquirido por Google a principios de 2014 por $3200 M
  • Dropcam, cámaras de seguridad basadas en wifi es adquirida por Nest por $555 M
  • Smart Things, salida de Kickstarter con $1.2 M que pretende controlar las cosas, personas y espacios del hogar
  • Parker, plazas de parking monitorizadas para aparcar más rápidamente y no congestionar el tráfico
  • Intel compra el antivirus McAfee por la importancia de la seguridad de la Internet de las cosas

En resumen, estamos en un momento tecnológico en que podemos conectar infinidad de dispositivos a internet (IP v6 permite 3.4 * 10^38 direcciones IP), tenemos tecnologías maduras de conectividad muy variadas a corto (RFID, NFC, bluethooth), medio (wifi) y largo alcance (3G, 4G). Todo el mundo tiene un dispositivo móvil conectado y mucha información personal y de pago en servicios web. Si lo mezclamos todo podremos ofrecer nuevos servicios y productos basados en la conexión entre objetos, servicios y personas. Y si lo segmentamos y ponemos algún ejemplo veremos que no estamos tan lejos de esa realidad: wearables y el quantified self (relojes, pulseras, dispositivos de e-health), el hogar digital (gestión energética, automatización doméstica), las smart cities (movilidad, gestión ambiental), o el mundo industrial (RFID en almacenes inteligentes). Si todavía no veis la foto completa, es normal, el artículo de Wikipedia todavía está en construcción.
Como veis la internet de las cosas no tiene muchas certezas, está en discusión incluso hasta el término. Odio las guerras de términos tanto como adoro las guerras conceptuales. En este caso quizá el término no gane, quizá se queme, pero sin duda el concepto está ahí, va a cambiar nuestras vidas y todavía no sabemos muy bien ni como, ni para que, ni quien. Creo que a veces a esto se le llama escenario de oportunidad.