Sí, te están quitando el trabajo

Sí, te están quitando el trabajo

No nos cansamos de decir que estamos en un momento histórico de aceleración de cambios: en la vida de las personas, en los hábitos, en la comunicación, en la empresa, en la cadena productiva, en la educación, en la salud… Es en este escenario donde cada año tenemos cientos de propuestas de productos y servicios que tratan de mejorar cualquiera de los campos citados o incluso de abrir nuevos espacios. De hecho, gran parte de esta revista se dedica a darles diferentes visiones sobre este asunto; en concreto este mes nos ocupa el impacto de la automatización en el mundo y sus consecuencias sociales y económicas. Y en este artículo abordaremos primero de manera general y después de manera muy particular, la automatización y el miedo a ser substituidos por máquinas.

Es inevitable hablar de automatización sin que salte el debate de si las máquinas pueden substituir al hombre, y tras ello aparecen las ideas “neoluditas”. En plena revolución industrial inglesa, diversas máquinas como el telar industrial estaban dejando sin trabajo a grandes masas de trabajadores poco cualificados. Dice la leyenda que Ned Ludd destruyó varios telares y de ese suceso partió el nombre de este movimiento que a principios del siglo XIX tuvo gran repercusión por su oposición a las máquinas, con la destrucción de muchas de ellas primero y con importantes revueltas después. Este movimiento tuvo también un episodio en España en los sucesos de Alcoy de 1821, y en cierto modo ha pervivido en la conciencia colectiva como un miedo a la substitución de nuestro trabajo por máquinas. Ahora apliquen ese miedo a nuestro tiempo, o lo que algunos historiadores llaman la Era de la información, y ya tienen el “Neoludismo”, que a veces va acompañado de otros apellidos según la profundidad de la vuelta atrás que propongan.

Aunque la teoría económica a este pensamiento le llama la Falacia Ludita, bien es cierto que es ampliamente respaldada la idea del Desempleo Tecnológico: que la tecnología al permitir mayor productividad, genera que sean necesarias menos personas para hacer el mismo trabajo y por consiguiente las tareas más repetitivas o más facilmente “tecnologizables” son las primeras en ser substituidas por máquinas. Obviamente también se crean nuevos trabajos en las industrias tecnológicas, la clave del debate es saber si esos nuevos puestos son en número mayores que los anteriores. Personalmente creo que no.

Pongamos un ejemplo, imagínese que usted gestiona una empresa de correos allá por los años 80. Su plantilla se compone de carteros, conductores de furgones, gestores de cartas, comerciales, administrativos, directivos… Y su empresa tiene varias oficinas que han sido construidas por alguna empresa y sus correspondientes trabajadores, tiene una flota que ha sido fabricada por alguna empresa, compra papel, sobres, buzones, carteras… Intente visualizar toda la cadena productiva y sobre todo la cantidad de trabajos relacionados con la tarea de llevar cartas de un lugar a otro. Y párese un momento a pensar el impacto que supone para esa cadena de valor y sus puestos de trabajo la llegada del e-mail, es decir, una tecnología que reduce a un coste casi cero la tarea de llevar información de un lugar a otro.

RoombaEmpatizar con las personas en situación de desempleo no debería hacernos caer en la falacia ludita, sino profundizar en la reflexión de cual es el papel de las personas en una sociedad altamente tecnificada y en las bondades de no tener que hacer trabajos repetitivos y poco satisfactorios, como meter cartas en cajas acorde a su código postal, por seguir con el ejemplo. Y quizá, caminar hacia una sociedad en la que las personas tienen que trabajar menos horas al día para que el mundo siga girando.

Después del abordaje general, queremos como siempre dar ejemplos lo más actuales posible de como la tecnología sigue “invadiendo” facetas de nuestra vida, en concreto dentro del llamado hogar digital, el IoT aplicado a nuestra casa.

Para ello, esta semana utilizamos el vídeo de lanzamiento de un nuevo aparato: Amazon Echo. Lanzado por la todopoderosa Amazon, que para los que todavía piensen en ella coma una tienda de libros y otras cosas, ha revolucionado la computación ideando el Amazon Elastic Cloud, es líder mundial en los eBooks con Kindle y ha fracasado en su desembarco móvil con Fire Phone.

Amazon Echo es un aparato al que mediante voz puedes preguntarle información de la red, información personal, pedirle almacenar tareas, reproducir música… Una especie de Siri avanzada para el hogar. Parece más un experimento enmarcado en el internet de las cosas, del que hablamos en números pasados, que el gran lanzamiento de Amazon. Pero nos sirve para ver un dispositivo que su interfaz no es una pantalla y que apuesta por el “Natural Language Understanding”, un campo dentro del “Natural Language Processing” del que os hablaré en el futuro. Este paso es una forma más de reducir fricción, una forma más de interactuar con servicios en la web o eventualmente con otros objetos conectados.
Para nuestro hogar están apareciendo productos para hacernos la vida más fácil. Por ejemplo, hace ya algunos años una empresa nacida del MIT de Boston, especializada en robótica lanzó Roomba, una escoba automática que ya está presente en millones de hogares, ahorrando tiempo a sus habitantes. O el caso del termostato inteligente Nest del que hablamos en el número 3 de Westinghouse, y las cámaras de seguridad Dropcam ahora también de Nest. Imaginemos que antes de salir por la puerta de nuestra casa digamos, “casa, vuelvo en dos horas, limpia y pon la calefacción para cuando vuelva”.

Los lectores habituales saben de la importancia de los buenos ejemplos en esta sección, y quizá el anterior no les parece suficientemente wow. Pues bien, elijan ustedes mismos la cantidad de nuevos inventos que pueden ver en estos vídeos de Freeze HD.

Las consideraciones de privacidad, pérdida de control de nuestros datos o incluso nuestra intimidad, son cuestiones que están y estarán con más fuerza en el debate público. Es posible que incluso sean un freno grande a la hora de implementar el llamado Hogar digital. Pero eso no nos debe impedir ver la eficiencia que generan tecnologías como las anteriores, permitiendo una vida con menos tareas diarias, o más bien, con otro tipo de tareas diarias y quizá más tiempo para el ocio.

Tradicionalmente al expresar nuestro miedo a ser reemplazados por máquinas, tendemos a humanizarlos y a pensar en robots con forma humana. Es innegable que la robótica ha avanzado notablemente, pero quizá sean ejemplos como los anteriores o incluso algo tan sencillo como una máquina expendedora los que ahorren mayor cantidad de trabajo humano.

Pero si volvemos a la realidad de crisis y desempleo de nuestro tiempo, quizá veamos que además de la crisis financiera, parte del problema es el efecto del Desempleo Tecnológico que está afectando a nuestras sociedades. Y desde el otro lado del atlántico personas como el ex-gestor de Edge Funds y ahora escritor de best-sellers, James Altucher, sentencia “You’ve been replaced, robots are the new middle class”. En ese artículo además da algunas claves de porqué dejar tu actual trabajo y “eligirse a uno mismo”, como estrategia para abordar este nuevo escenario, la cual ha reflejado en su best-seller: “Choose Yoursef”.
Aunque personalmente he decido emprender desde la tecnología para contribuir a la automatización, no me atrevo a recomendar ninguna acción concreta salvo descubrir y disfrutar de un mundo donde cada vez más las personas se dedican a las cosas más importantes y las máquinas al resto.

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