Artículos de tecnología y economía para Westinghouse

La revista Westinghouse fué un proyecto de revista digital interactiva dentro del quiosco Mediazines empujado por el equipo de La Communitat y por Marc Vidal. Infelizmente el proyecto duró seis números, para los cuales escribí un artículo en la sección “The Conference” dedicada a hablar sobre tecnología y economía a raíz de una conferencia magistral. Como la revista ya no está disponible he subido aquí los seis artículos publicados:

  1. El arte de empezar
  2. Y tu nevera te avisará cuando caducan los yogures
  3. The next big (internet of) things
  4. Steve Blank y Lean Startup, el método de emprendimiento basado en evidencias
  5. Sí, te están quitando el trabajo
  6. La teoría del todo o como juntar apps, cloud, weareables, smart tv, IoT…
 

La teoría del todo o como juntar apps, cloud, weareables, smart tv, IoT…

 

¿Te acuerdas de cuando los ordenadores no eran personales? Yo tampoco, de hecho cuando me explicaron que PC significaba “personal computer”, marcando la diferencia con el tradicional ordenador pensado par la ciencia o la empresa, me resultaba incomprensible que la máquina que lo iba a cambiar todo no estuviera pensada para las personas. Pero desde aquel momento no serían otra cosa que máquinas al servicio de las personas.

¿Te acuerdas de cuando el ordenador era el centro de la vida digital de las personas? Yo si, pero ya hay generaciones que no. El ordenador sigue existiendo, pero en vez CPU, pantalla de rayos catódicos y ratón, tenemos smartphone, pantalla super AMOLED, y nuestros dedos. Le seguimos llamando teléfono móvil o smart phone, aunque llamar por teléfono es un porcentaje cada vez menor de su uso, quizá “mobile connected computer” sería más adecuado formalmente, pero la tecnología y el marketing se combinan como buenamente pueden.

mobile-stats-vs-desktop-users-global-550x405Antes otros y ahora también Apple quieren substituir nuestra máquina de saber la hora, también llamada reloj, por una máquina de computación en nuestra muñeca, también llamada smart watch (no ofense, stupid watch). Google en su momento apostó con Google Glass por unas gafas con un ordenador dentro, que si bien no han tenido buena acogida por el usuario final si parecen encontrar mejor acomodo en el mundo industrial. De manera casi simultánea al smartwatch aparecen las pulseras computerizadas, de especial importancia las aplicadas al deporte con Garmin como uno de los referentes y completando la lista de “wereables” más conocidos.

Otro campo de cruenta batalla a raíz de “computerizar” objetos, es el complicado mundo de la televisión. Aquí se repite la tradicional disputa fabricante – sistema operativo – proveedores de servicios/contenidos, y todavía no está resuelta la guerra. Tanto AppleTV, Android for TV o Chromecast, no pintan mucho todavía en el mundo Smart TV, y eso que los de la manzana llevan tiempo intentando incarle el diente y Google ha tenido una buena respuesta con Chromecast para televisiones no Smart. Pero aquí también compiten Telcos y propietarios de contenidos, muchas piezas que encajar en este puzle todavía en construcción.

Y si nos levantamos del sofá de casa y nos montamos en nuestro coche, nos situaremos delante de otra pantalla en gran disputa. Quizá habéis disfrutado de aquellos “ordenadores de abordo” de hace diez años, que hoy nos hacen sonreír por lo exagerado del término y lo escaso de las funcionalidades. Quizá también tenéis un TomTom perdido en alguna parte, pues el otrora líder indiscutible de los GPSs, ha sido arrasado por los smartphones. Pero la lucha actualmente está en los sistemas de computación para automóvil, que están bien guarecidos por la industria automovilística aguantando las tentativas de entrada de las grandes plataformas.

Pero esto no se queda aquí, y como ya comentamos en el número 3 de la revista, el internet de las cosas viene a “computerizar” todos los objetos. Objetos que “Sí, te están quitando el trabajo”, como vimos el pasado mes, y que tienen pensado seguir haciéndolo en diversos lugares y de impensables formas.

Trazamos en este artículo una línea que une ordenadores científicos, personales, smart phones, smart watches, smart tvs, coches y muchos otros aparatos de los que hablamos en Westinghouse habitualmente; que como venimos insistiendo, todos ellos son ordenadores. A nivel software estos están compuestos por sistema operativo y programas, o actualizado a estos tiempos, plataforma (android, iOS, mac OS, windows, ubuntu) y aplicaciones o apps. A este esquema le sumamos el “cloud”, es decir, la posibilidad de guardar información en la nube independientemente del dispositivo. Y con todos estos ingredientes podemos ofrecer servicios nuevos y viejos, encapsulados en apps, y que utilizan un potencial tecnológico nunca visto hasta la fecha.

El cambio descomunal que este esquema produce en la industria y la economía se puede apreciar en apenas dos minutos en el vídeo que hemos elegido este mes, elaborado por Cisco Systems. En él, una  compañía referente, repiensa su estrategia, repiensa su negocio, repiensa el sector, y lo bautiza como “Internet of everything”. ¿Os resulta familiar la idea?

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The iOS App Store Versus Hollywood U.S. Box Office

El vídeo está repleto de datos que nos hacen reflexionar: en 2012 hemos generado más información que en los 5000 años anteriores, el 80% de las aplicaciones corporativas ya son distribuidas como  servicios, o el que el paradigma mobile-cloud substituye al tradicional cliente-servidor. En un cortísimo vídeo vemos un enfoque que une conceptos que leemos habitualmente separados: big data, software como servicio, cloud, internet de las cosas…
Con este marco tecnológico podemos comprender y generalizar el nuevo escenario. En él tenemos a un lado las grandes compañías IT y algunas iniciativas de startups (muchas de ellas salidas del mundo crowdfunding) proporcionando dispositivos, plataformas y ecosistemas de servicios; y en el otro tenemos oportunidades para ofrecer nuestros servicios a través de apps de esas plataformas.
Hasta el momento, tan solo las apps para smartphones han sido la base de una gigantesca economía que ha superado las expectativas de hace tan solo cuatro años y que en sus primeros años de vida ya supera con mucho a la industria de Hollywood.

Y sin embargo no es fácil tener éxito con una app por si misma, hay muchísimas apps orientadas a usuario final. Son, de hecho, las apps corporativas las que está experimentando un mayor auge en ventas. Aunque en ambos casos, la clave está en ofrecer un buen servicio, porque actualmente hasta las vacas tienen sus apps, o mejor dicho, la industria ganadera.

Cuando Apple, Google, Blackberry o Windows Phone abrieron sus plataformas a la programación por parte de terceros, eran muy conscientes de que el triunfo de una u otra plataforma también depende del ecosistema de servicios que terceros ofrecen a sus usuarios. Ahora las plataformas líderes animan a que las nuevas apps se desarrollen para estos nuevos espacios: relojes, televisiones, coches, sistemas de hogar digital… de cara a contar con un buen ecosistema en ese nuevo espacio.

Estamos en una carrera para “softwarizar” nuestras comunicaciones, nuestros datos, nuestro entretenimiento, nuestra movilidad, nuestra casa, nuestras finanzas, nuestro trabajo, nuestra empresa, nuestra salud, nuestra ciudad, nuestro gobierno, nuestro todo.

 

Sí, te están quitando el trabajo

No nos cansamos de decir que estamos en un momento histórico de aceleración de cambios: en la vida de las personas, en los hábitos, en la comunicación, en la empresa, en la cadena productiva, en la educación, en la salud… Es en este escenario donde cada año tenemos cientos de propuestas de productos y servicios que tratan de mejorar cualquiera de los campos citados o incluso de abrir nuevos espacios. De hecho, gran parte de esta revista se dedica a darles diferentes visiones sobre este asunto; en concreto este mes nos ocupa el impacto de la automatización en el mundo y sus consecuencias sociales y económicas. Y en este artículo abordaremos primero de manera general y después de manera muy particular, la automatización y el miedo a ser substituidos por máquinas.

Es inevitable hablar de automatización sin que salte el debate de si las máquinas pueden substituir al hombre, y tras ello aparecen las ideas “neoluditas”. En plena revolución industrial inglesa, diversas máquinas como el telar industrial estaban dejando sin trabajo a grandes masas de trabajadores poco cualificados. Dice la leyenda que Ned Ludd destruyó varios telares y de ese suceso partió el nombre de este movimiento que a principios del siglo XIX tuvo gran repercusión por su oposición a las máquinas, con la destrucción de muchas de ellas primero y con importantes revueltas después. Este movimiento tuvo también un episodio en España en los sucesos de Alcoy de 1821, y en cierto modo ha pervivido en la conciencia colectiva como un miedo a la substitución de nuestro trabajo por máquinas. Ahora apliquen ese miedo a nuestro tiempo, o lo que algunos historiadores llaman la Era de la información, y ya tienen el “Neoludismo”, que a veces va acompañado de otros apellidos según la profundidad de la vuelta atrás que propongan.

Aunque la teoría económica a este pensamiento le llama la Falacia Ludita, bien es cierto que es ampliamente respaldada la idea del Desempleo Tecnológico: que la tecnología al permitir mayor productividad, genera que sean necesarias menos personas para hacer el mismo trabajo y por consiguiente las tareas más repetitivas o más facilmente “tecnologizables” son las primeras en ser substituidas por máquinas. Obviamente también se crean nuevos trabajos en las industrias tecnológicas, la clave del debate es saber si esos nuevos puestos son en número mayores que los anteriores. Personalmente creo que no.

Pongamos un ejemplo, imagínese que usted gestiona una empresa de correos allá por los años 80. Su plantilla se compone de carteros, conductores de furgones, gestores de cartas, comerciales, administrativos, directivos… Y su empresa tiene varias oficinas que han sido construidas por alguna empresa y sus correspondientes trabajadores, tiene una flota que ha sido fabricada por alguna empresa, compra papel, sobres, buzones, carteras… Intente visualizar toda la cadena productiva y sobre todo la cantidad de trabajos relacionados con la tarea de llevar cartas de un lugar a otro. Y párese un momento a pensar el impacto que supone para esa cadena de valor y sus puestos de trabajo la llegada del e-mail, es decir, una tecnología que reduce a un coste casi cero la tarea de llevar información de un lugar a otro.

RoombaEmpatizar con las personas en situación de desempleo no debería hacernos caer en la falacia ludita, sino profundizar en la reflexión de cual es el papel de las personas en una sociedad altamente tecnificada y en las bondades de no tener que hacer trabajos repetitivos y poco satisfactorios, como meter cartas en cajas acorde a su código postal, por seguir con el ejemplo. Y quizá, caminar hacia una sociedad en la que las personas tienen que trabajar menos horas al día para que el mundo siga girando.

Después del abordaje general, queremos como siempre dar ejemplos lo más actuales posible de como la tecnología sigue “invadiendo” facetas de nuestra vida, en concreto dentro del llamado hogar digital, el IoT aplicado a nuestra casa.

Para ello, esta semana utilizamos el vídeo de lanzamiento de un nuevo aparato: Amazon Echo. Lanzado por la todopoderosa Amazon, que para los que todavía piensen en ella coma una tienda de libros y otras cosas, ha revolucionado la computación ideando el Amazon Elastic Cloud, es líder mundial en los eBooks con Kindle y ha fracasado en su desembarco móvil con Fire Phone.

Amazon Echo es un aparato al que mediante voz puedes preguntarle información de la red, información personal, pedirle almacenar tareas, reproducir música… Una especie de Siri avanzada para el hogar. Parece más un experimento enmarcado en el internet de las cosas, del que hablamos en números pasados, que el gran lanzamiento de Amazon. Pero nos sirve para ver un dispositivo que su interfaz no es una pantalla y que apuesta por el “Natural Language Understanding”, un campo dentro del “Natural Language Processing” del que os hablaré en el futuro. Este paso es una forma más de reducir fricción, una forma más de interactuar con servicios en la web o eventualmente con otros objetos conectados.
Para nuestro hogar están apareciendo productos para hacernos la vida más fácil. Por ejemplo, hace ya algunos años una empresa nacida del MIT de Boston, especializada en robótica lanzó Roomba, una escoba automática que ya está presente en millones de hogares, ahorrando tiempo a sus habitantes. O el caso del termostato inteligente Nest del que hablamos en el número 3 de Westinghouse, y las cámaras de seguridad Dropcam ahora también de Nest. Imaginemos que antes de salir por la puerta de nuestra casa digamos, “casa, vuelvo en dos horas, limpia y pon la calefacción para cuando vuelva”.

Los lectores habituales saben de la importancia de los buenos ejemplos en esta sección, y quizá el anterior no les parece suficientemente wow. Pues bien, elijan ustedes mismos la cantidad de nuevos inventos que pueden ver en estos vídeos de Freeze HD.

Las consideraciones de privacidad, pérdida de control de nuestros datos o incluso nuestra intimidad, son cuestiones que están y estarán con más fuerza en el debate público. Es posible que incluso sean un freno grande a la hora de implementar el llamado Hogar digital. Pero eso no nos debe impedir ver la eficiencia que generan tecnologías como las anteriores, permitiendo una vida con menos tareas diarias, o más bien, con otro tipo de tareas diarias y quizá más tiempo para el ocio.

Tradicionalmente al expresar nuestro miedo a ser reemplazados por máquinas, tendemos a humanizarlos y a pensar en robots con forma humana. Es innegable que la robótica ha avanzado notablemente, pero quizá sean ejemplos como los anteriores o incluso algo tan sencillo como una máquina expendedora los que ahorren mayor cantidad de trabajo humano.

Pero si volvemos a la realidad de crisis y desempleo de nuestro tiempo, quizá veamos que además de la crisis financiera, parte del problema es el efecto del Desempleo Tecnológico que está afectando a nuestras sociedades. Y desde el otro lado del atlántico personas como el ex-gestor de Edge Funds y ahora escritor de best-sellers, James Altucher, sentencia “You’ve been replaced, robots are the new middle class”. En ese artículo además da algunas claves de porqué dejar tu actual trabajo y “eligirse a uno mismo”, como estrategia para abordar este nuevo escenario, la cual ha reflejado en su best-seller: “Choose Yoursef”.
Aunque personalmente he decido emprender desde la tecnología para contribuir a la automatización, no me atrevo a recomendar ninguna acción concreta salvo descubrir y disfrutar de un mundo donde cada vez más las personas se dedican a las cosas más importantes y las máquinas al resto.

 

Steve Blank y Lean Startup, el método de emprendimiento basado en evidencias

Dentro del mundo actoral es bien conocido el sistema Stanislavski, a veces referido como “el método”. Nacido en el teatro ruso de finales del siglo XIX, y retomado en la industria de Hollywood, “el método” es un conjunto de pautas y técnicas para mejorar la interpretación que ha dejado huella en el mundo del teatro y el cine. Aunque ha tenido evoluciones y modificaciones a lo largo del tiempo sigue siendo una referencia clave en el mundo de la interpretación.

Al igual que “el método”, en el mundo de los negocios, el Business Plan era el método clave para diseñar un negocio. Hace no mucho tiempo el director de Westinghouse, Marc Vidal, aseveraba aquello de “Muerte al business plan”. Una declaración de intenciones de lo anticuado de la planificación teórica y detallada en el mundo líquido, digital y en constante cambio, del que hablamos habitualmente en Westinghouse.

¿Cual es entonces ese cambio significativo en la manera de concebir los negocios en el contexto actual y en concreto de las startup? Pues el casi omnipresente “Lean Startup”, que ha sido teorizado y descrito en gran parte por Steve Blank, protagonista de la conferencia que este mes nos sirve de guía. Una conferencia en la que el propio Steve Blank repasa los hitos de su propuesta y explica brevemente el método Lean.

Startup es el apellido de este método y a pesar de que ya es un término que está por todas partes, merece la pena la concisa definición que se aporta en esta conferencia: “Una startup es una organización diseñada con un modelo de negocio escalable y repetible”. El término actualmente es usado para casi cualquier empresa emergente basada en tecnología. Este es el principal campo de actuación para Lean Startup, aunque es aplicable a otro tipo de organizaciones, incluso es aplicable a procesos en diferentes campos pues aporta una nueva forma de pensar la actuación empresarial.

Las startups no son versiones en pequeño de las grandes empresas, de hecho las startups todavía no conocen su modelo de negocio y tienen que basarlo en hipótesis que luego el mercado validará o no. En el pasado esas hipótesis se basarían en una cuidada planificación y estudio, con proyecciones económicas y de mercado a varios años vista, en contraposición, Lean Startup considera que cuanto antes podamos obtener feedback de los clientes mejor, pues a partir de ese aprendizaje podemos validar las hipótesis iniciales o pivotar nuestro modelo de negocio a una solución que se adapte a lo que hemos aprendido.

La concretización de este método tiene tres fase bien diferenciadas: “Business model canvas” (lienzo del modelo de negocio), “Customer development” (Validación de hipótesis en el cliente) y “Agile Engineering” (Desarrollo ágil).

En la primera, el modelo de negocio se describe en un panel que permite estructurar de modo muy rápido, sencillo y visual las claves de un negocio. Es la parte de las hipótesis del modelo de negocio.

La segunda fase es la validación de hipótesis en clientes reales, o como Steve Blank suele decir “Get out of the building”; salgamos a validar las hipótesis con clientes, reuniéndonos con clientes, ofreciendo el producto en modo reserva, con crowdfunding, o de cualquier modo que nos permita testar el interés con algún tipo de métrica. La clave de Lean es adaptarse al máximo a las necesidades del cliente.

La tercera es la construcción del Producto Mínimo Viable, es decir, la mínima expresión de nuestro producto construida con metodologías ágiles. Al disponer del producto podemos comenzar a obtener datos y métricas de uso, consumo, crecimiento… Y con ellas llegan las evidencias que validan o no nuestras asunciones iniciales.

Finalmente en base a lo aprendido volvemos a modificar el modelo de negocio, la relación con los clientes y modificamos/ampliamos el producto mínimo viable.

Una parte clave de Lean y de los nuevos tiempos es la posibilidad de medirlo todo. Es algo de lo que hablaremos en alguno de los próximos The conference en Westinghouse. La evolución tecnológica nos permite medir todo tipo de cosas, desde las visitas y comportamientos de los usuarios en una web, nuestro rendimiento deportivo cuando vamos a correr, el sentimiento que genera un producto en redes sociales o incluso en un escaparate analizando los gestos visuales. Sólo viendo la evolución de Google Analytics nos podemos hacer una idea de lo que supone introducir métricas en un espacio digital y reconvertir totalmente la manera en que se crean negocios online. Volviendo al método para emprender que estamos describiendo, la posibilidad de medir permite conocer al cliente y aprender sobre el negocio, base de la siguiente iteración del modelo de negocio y del producto. Quizá esa funcionalidad que tanto mejoraría nuestra app realmente no está siendo casi utilizada, nuestros clientes perciben mucho valor por el servicio y no lo pagan pero si pagan por esos “stickers” graciosos. Mida reflexione y cambie; al fin y al cabo tampoco parece tan revolucionario.

Los puntos clave para conocer este cambio en la concepción y desarrollo de proyectos empresariales, son tres y ayudarán al lector interesado a profundizar en este tema. En primer lugar, la publicación del artículo “Why lean startup changes everything” en Hardvard Business Review y que ha sido de los más exitosos de todos los tiempos en esta revista, seguidamente el curso “How to build a Startup” en la plataforma de aprendizaje online Udacity, imprescindible su libro “The startup owner’s manual” y su blog en el que concentra información y links sobre el tema, y cerramos el círculo en Launchpad Central, una plataforma web que concentra la información y los procesos iterativos de Lean para todos aquellos que quieran llevar a la práctica un proyecto siguiendo el método Lean Startup.

Steve Blank con Lean Startup propone un cambio de paradigma que frente al trabajo y estudio de las hipótesis tradicional, propone la búsqueda constante de evidencias que permitan aprender con la validación del mercado, basada en iteraciones rápidas del producto para estar lo más cerca posible del cliente y no de la mente del emprendedor. Es una aproximación más próxima al método científico, que desconfía de las hipótesis hasta que no son probadas y que permiten fallar pronto y fallar barato, como paso previo a dejar de fallar.

 

The next big (internet of) things

Comenzamos hace dos meses con Westinghouse y con esta sección llamada The Conference, dedicada a analizar conferencias como punto de partida para el análisis de temas relacionados con la economía, la tecnología y las start-ups. Empezamos con Guy Kawasaki hablando precisamente del arte de empezar , seguimos con Hans Rosling que nos mostró nuestro mundo a partir de una máquina mágica, la lavadora. Este mes que Westinghouse aborda en profundidad el Internet de las cosas, es el Doctor John Barrett del Cork Institute of Technology (CIT) quien nos dará una visión general de esto que me gusta resumir en el claim: “The next big thing is the internet of things”.
Permitidme la vanidad de crear el “Indicador Westinghouse-Conference” que podríamos definir como la cantidad de buenas charlas y conferencias sobre un determinado tema que podrían salir en esta sección, lo que parece directamente proporcional al nivel de popularidad de ese tema. Pues si hablamos del concepto Internet of Things (IoT) nuestro subjetivo indicador nos da bastante bajo. Pero no nos fiamos mucho de nuestra percepción y vamos al oráculo de nuestro tiempo en busca de respuestas, es decir a Google y en concreto a Google Trends, que nos muestra en gráficos la cantidad de búsquedas de una palabra o tema. Nuestro experimento es sencillo, buscamos Internet of things y lo comparamos con otros términos.

Ronda 1 – IoT vs Smart Cities

IoT siempre fué mucho más popular que el concepto Smart Cities (concepto en el que se está poniendo mucho énfasis en los programadas e I+D+i públicos y privados), y ambos están franco crecimiento. Claramente IoT es muy popular.

Ronda 2 – IoT vs Smart Cities vs Big data

Big Data es un concepto mucho más popular y que lleva más tiempo en las búsquedas de la humanidad conectada; deja a nuestros candidatos a hype como principiantes.

Ronda 3 – IoT vs Smart Cities vs Big Data vs Cloud Computing

Seguimos subiendo hasta las nubes con el Cloud Computing. No es para menos, revolucionaron la manera de gestionar nuestros sistemas informáticos, nuestros datos y dispositivos. Que se lo digan a Amazon que pasó de vender libros a vener “nubes”.

Ronda 4 – IoT vs Smart Cities vs Big Data vs Web 2.0 vs Web Semantica

Pero no olvidemos un término, Web 2.0, que ya suenan a viejo pero que en su momento describían la segunda era de internet, la web social. Hoy ya en horas bajas, substituida después por la nube (quizás la tercera era de internet) y veremos si el internet de las cosas toma el relevo, o no cuaja ni conceptualmente ni técnicamente, como le pasó a la web semántica.
Sí, en cierto modo hablamos de futurología, de la percepción social de una tecnología, su respectivo campo económico y su evolución futura; “Future Economy” que decimos en Westinghouse. Y en este campo hay un referente claro que se dedica profesionalmente a ello: Gartner. Cada cierto tiempo publican su conocido Ciclo del Hype, traducido como “Ciclo de sobre explotación”, y que consiste en que cada tecnología, con mayor o menor intensidad de expectativas y con mayor o menor velocidad, pasa por cinco fases: lanzamiento, pico de expectativas sobredimensionadas, abismo de desilusión, rampa de consolidación y meseta de productividad. Y adivinen donde sitúan IoT, pues en el punto más álgido del Hype, Forbes lo desgrana en este artículo, y por supuesto lo explica en detalle para sus subscriptores.gartner_iot

Asumiendo la interesante contradicción entre estar en el pico del hype y existir pocas conferencias sobre el internet de las cosas; demos un vistazo a nuestra elegida, la conferencia del Dr John Barrett. Al tratar un concepto tan abstracto como IoT tiene que explicarse desde el principio, en concreto desde Mosaic el primer navegador y toda la información que hemos generado en la web, en tan solo  dos décadas, y a la que primero los ordenadores personales y después los dispositivos móviles nos dan acceso. Pero ahora ha llegado el momento de sumar a esa ecuación el mundo físico, eso es Internet of Things. Este nuevo paradigma nos permitirá conectar cosas, controlar cosas, gestionar cosas, buscar cosas, jugar con cosas… Ponga usted en cosa lo que considere oportuno y trate de encontrar funcionalidades interesantes, es el agujero de buenos ejemplos (link al artículo de la semana anterior) lo que menos me agrada de ésta y otras charlas y artículos sobre IoT. El profesor Barret advierte también de la complejidad tecnológica, las posibilidades de hacking y la desaparición de la privacidad en un mundo IoT, una reflexión se agradece en medio del hype, pues es una preocupación razonable y que afectará al devenir del sector.

  • Tratemos por último de cubrir el hueco de los ejemplos de uso y aplicaciones reales, va un puñado:
    Click&Pizza un ejemplo sencillo, un botón en un imán en tu nevera te encarga una pizza a tu gusto, cargada en tu cuenta y entregada en tu domicilio con solo pulsar un botón
  • Kolibree, curioso caso de “quantified self” aplicado a un cepillo de dientes
  • Nest, adquirido por Google a principios de 2014 por $3200 M
  • Dropcam, cámaras de seguridad basadas en wifi es adquirida por Nest por $555 M
  • Smart Things, salida de Kickstarter con $1.2 M que pretende controlar las cosas, personas y espacios del hogar
  • Parker, plazas de parking monitorizadas para aparcar más rápidamente y no congestionar el tráfico
  • Intel compra el antivirus McAfee por la importancia de la seguridad de la Internet de las cosas

En resumen, estamos en un momento tecnológico en que podemos conectar infinidad de dispositivos a internet (IP v6 permite 3.4 * 10^38 direcciones IP), tenemos tecnologías maduras de conectividad muy variadas a corto (RFID, NFC, bluethooth), medio (wifi) y largo alcance (3G, 4G). Todo el mundo tiene un dispositivo móvil conectado y mucha información personal y de pago en servicios web. Si lo mezclamos todo podremos ofrecer nuevos servicios y productos basados en la conexión entre objetos, servicios y personas. Y si lo segmentamos y ponemos algún ejemplo veremos que no estamos tan lejos de esa realidad: wearables y el quantified self (relojes, pulseras, dispositivos de e-health), el hogar digital (gestión energética, automatización doméstica), las smart cities (movilidad, gestión ambiental), o el mundo industrial (RFID en almacenes inteligentes). Si todavía no veis la foto completa, es normal, el artículo de Wikipedia todavía está en construcción.
Como veis la internet de las cosas no tiene muchas certezas, está en discusión incluso hasta el término. Odio las guerras de términos tanto como adoro las guerras conceptuales. En este caso quizá el término no gane, quizá se queme, pero sin duda el concepto está ahí, va a cambiar nuestras vidas y todavía no sabemos muy bien ni como, ni para que, ni quien. Creo que a veces a esto se le llama escenario de oportunidad.

 

Y tu nevera te avisará cuando caducan los yogures

 

Sitúense hace más o menos 10 años, seguramente hayan escuchado eso de “Tu nevera estará conectada a internet y te avisará cuando caducan los yogures”. ¿No les parece ridículo? De todas las cosas fascinantes que podríamos imaginar pensamos en que nos avisen cuando caduca un yogur. Podría ser un meme de “First world problems”.
Me resulta siempre muy interesante ver como proyectamos el futuro a partir de la tecnología, lo que nos permite no solo contrastar la predicción en si, sino aprender las claves del error o acierto de cara a nuevos proyectos. No hablo de coches voladores o robots mayordomo, hablo de esa ventana de oportunidad que se abre con tecnologías disruptivas que con seguridad van a cambiar el ecosistema empresarial y económico. Quien tenga la visión y ejecute bien su plan, gana.
Pero volvamos a la nevera y al yogur, he utilizado muchas veces este ejemplo, más bien contraejemplo, para hacer notar lo importante que es poner buenos “casos de uso” de utilización de un producto, servicio o tecnología. Modestamente creo que uno de los grandes problemas de la domótica ha sido la falta de ejemplos de uso que cambien nuestra vida sin introducir demasiada fricción. Subir persianas, riego automático o alarmas, no parecen desde luego usos tecnológicos que nos dejen sin habla, de hecho muchos de ellos ya existían por separado.
Vayamos un paso adelante y veamos como Microsoft imaginaba la casa inteligente del futuro, ya con tecnología digital y de Microsoft, claro:

No se puede decir que no se hayan esmerado en poner casos de uso, pero sin embargo la mayor parte de ellos eran más impactantes que prácticos y ya no entremos en el precio de la tecnología de la época. Actualmente con un móvil y una smart tv ya superamos ese futuro, y todavía acabamos de empezar. Pero aunque la predicción nos parezca naif, no va desde luego desencaminada: este vídeo es tecnológicamente relevante, puesto que es uno de los primeros pasos en la integración de sistemas digitales basados en tecnología IP y arquitectura clásica de ordenador en el hogar, en contraposición con la domótica de los noventa basada en redes de comunicación privativas no IP, microcontroladores y sistemas  eléctricos de control. Este cambio unifica, reduce fricción y abarata costes.
Existe ya gran unanimidad que “the next big thing is the internet of things”, los dispositivos se conectan a internet para interactuar entre ellos, con servicios o con personas. En este contexto el hogar es altamente relevante pasando del concepto “domótica” al concepto “hogar digital”, es decir, esa transición que intuía Microsoft. Pero seguimos sin ver casos de uso que cambien nuestra forma de vida, incluso los gurús del internet de las cosas reconocen que es pronto para tener una visión completa y precisa del futuro que viene, a pesar de ello la intuición nos asegura que lo cambiará todo. De igual forma sucede con otras tecnologías como la impresión 3D o los drones, lo cambiarán todo pero todavía solo sabemos algunos ejemplos. Esta es una de las razones que justifican el éxito de Kickstarter, personas proponiendo casos de usos de uso para la tecnología, que son refrendados por usuarios con su dinero.
Pero estamos en The Conference, la sección de Westinghouse dedicada a analizar una conferencia magistral. En este caso “The magic washing machine” de Hans Rosling, profesor sueco de medicina y estadística en el Karolinska Institute, fundador de Gapminder Foundation y un habitual de las charlas TED. Pues bien, esta conferencia describe uno de los mejores y más relevantes ejemplos de utilización de tecnología de todos los tiempos ¡La lavadora! Una máquina tan relevante que nuestra visión del mundo y de la macroeconomía se puede describir a partir del acceso a ella, como magistralmente hace Hans Rosling.
El discurso que vemos en este vídeo comienza con una historia personal y emocional, sobre la importancia de la máquina que permite lavar, y por tanto ahorrar tiempo y esfuerzo, en una tarea diaria. El uso de esta máquina ha sido revolucionario hace cien años en Suecia y ahora lo está siendo en otros países, de hecho “hasta los más estrictos ecologistas utilizan lavadora” dice con sorna. Es decir, estamos hablando de una necesidad universal, que aporta mucho valor y que cambia el día a día de las personas. Y sentencia: “Si existe democracia la gente votará por las lavadoras”.
El análisis continúa con el consumo energético asociado al desarrollo y las tendencias futuras, en las que el profesor Rosling es un experto y gran divulgador. Tanto en esta como en otras charlas esas tendencias muestran un mundo en el que los países no occidentales ganan una mejor posición económica y de desarrollo; en resumen, más lavadoras y más energía. Esta conclusión nos puede dar una nueva perspectiva de la economía, la empresa y cuales pueden ser las aplicaciones de la nueva tecnología.
Quizá desde esta perspectiva ya no nos sorprende que Kenia lidere los pagos vía movil a nivel mundial. O que un país como China que hace 15 años era símbolo de pobreza ahora arrasa a eBay con Alibaba en la bolsa americana. O en de Corea del Sur, que Samsung sea decimoquinta empresa mundial por ingresos que pugna con Apple en el mercado de los Smartphones, entre otros mercados, mientras en Europa lloramos la fagocitada Nokia.
Seguramente ustedes sean capaces de poner más y mejores ejemplos, al fin y al cabo es de lo que trata este artículo; de encontrar buenos ejemplos de productos que mejoren nuestro hogar, buenos ejemplos de aplicaciones tecnológicas para el día a día, buenos ejemplos de tendencias que cambien nuestro mundo, buenos ejemplos de organizaciones donde casi nadie las espera; en definitiva, buenos ejemplos de generación de valor en un mundo en beta continua.

 

El arte de empezar

Los publicistas han explotado hasta el aburrimiento que el cerebro dedica la mitad izquierda a lo analítico y la mitad derecha a lo artístico, casi siempre para apelar al lado derecho, a las emociones, para decantar nuestra decisión de compra de su lado. Es efectivo e incluso una buena metáfora, pero lo siento, yo no tengo un botón en medio de mi cráneo para balancear el uso de mi cerebro, yo uso los dos lados, todos lo hacemos.
Todos nos enfrentaremos a muchos inicios, como hoy lo hace esta revista, y lo hacemos en pleno cambio de era en la historia de la humanidad. Un cambio que Genís Roca ha descrito magistralmente en su charla TED y que además ha sido analizada en Westinghouse este mes. En este contexto de cambio y continua mejora, más vale que utilicemos los dos lados de nuestro cerebro.
La keynote que nos ocupa este primer mes, como no podía ser de otro modo, trata de El arte de empezar de Guy Kawasaki. No es una casualidad que la palabra “arte” esté en el título de esta y otras keynotes y libros de Guy Kawasaki, pues ha sido Chief Evangelist de Apple. Tampoco es una casualidad que empecemos con una keynote de 2006, inisistimos en que vivimos un cambio de era y queremos ganar perspectiva para analizar la economía y la empresa en medio de la tormenta perfecta.
El arte de empezar es sobre todo el arte de crear un propósito a lo que hacemos, un sentido, lo que nos pone en marcha, lo que conmueve a los demás, en definitiva un horizonte al que ir. Y Guy sugiere concretarlo en un mantra, lo que tradicionalmente llamamos “claim” pero todavía más reducido y orientado a ese horizonte, casi emocional del propósito de lo que estamos empezando.
¿Porqué algo que parece tan naif como un propósito puede tener tanta carga? Sabemos por la  “Conceptual Economy” que un mercado transita por cuatro épocas: habilidad tecnológica, lucha por las funcionalidades, ofrecer experiencias y finalmente crear significados. Cuanto más maduro está el mercado más cerca estamos de los significados, y como ejemplo el teléfono móvil y todo lo que pensamos sobre alguien cuando saca del bolsillo un androide, una manzana mordida o unas flechitas hacia la derecha ¿Como era el nombre de esa marca?
Guy Kawasaky continúa con una obviedad: “Ponerse en marcha”, pero da tres claves para hacerlo de modo efectivo. En primer lugar un slogan que seguro que les es familiar “Think different”. ¿He dicho ya que trabajó en Apple? Lo ilustra con ejemplos de cambios disruptivos basados en tecnología. Otra clave, no dejar a nadie indiferente y como consecuencia, generar amor y odio; la diferenciación ya no parece suficiente, hay que agitar y así conseguir ser visto. Y por último, buscar almas gemelas o dicho de manera más clásica, “ojo con los socios”.
En 2006 todavía no había llegado Lean Startup (2008), que consagra la acción inicial y la iteración, como básicas para el aprendizaje sobre el mercado y los usuarios; pero está claro que en los últimos años se está poniendo el foco en la acción y en la innovación, ya no se necesita una planificación mastodóntica, o en palabras de Marc Vidal: “Muerte al business plan”. En el recomendable “El Libro negro del emprendedor” la cuestión de la elección de socios se considera el principal problema al que se enfrentan los emprendedores, generalizando, escoge cuidadosamente los compañeros de tu viaje.
Tras la acción, definir el modelo de negocio, que Guy lo define así “¿Quien es tu cliente? ¿Como consigues que  TU dinero salga de SU cartera?”. Y para ello usar MAT, Milestones (Hitos), Asumptions (Suposiciones) y Tasks (Tareas); o dicho de otro modo: que vamos a hacer, qué vamos a conseguir y como lo vamos a hacer.
Hoy en día el Business Model Canvas (creado en 2008) se está convirtiendo en estandar de facto en el mundo startup, incluso recientemente aparece Lean Canvas, la adaptación al modelo Lean Startup. Ambos permiten ver el modelo de negocio de un vistazo pero no son suficientes para ver los planes de evolución, para ello se suele utilizar un “Roadmap”, muy parecido al MAT del que ya hablamos.
Y llegamos a la parte de Marketing, quizá la más controvertida de la charla pues Kawasaki apuesta por la estrategia de generar gran valor al cliente y tener un producto único; y “esto es todo lo que deben saber de marketing”, dice. ¿Que importan las cuatro o las siete “P” del marketing? El precio, la distribución, la promoción; dan igual, Guy dice: Producto, Producto, Producto.
Como Venture Capitalist Guy Kawasaki nos presenta la regla 10, 20, 30 para presentar un proyecto: 10 slides, 20 minutos, 30 tamaño de la fuente. Hoy en día parece una obviedad y solo hay que echar un vistazo a Slideshare para darnos cuenta cuanto han evolucionado las presentaciones de producto, de hecho hoy en día es complicado presentar algo sin un vídeo explicativo. Por ejemplo, en plataformas de crowfunding como Kickstarter, aparte del producto, el vídeo y la promoción social son clave para el éxito.
Cuando comenzamos algo, tenemos expectativas, ilusiones y un lienzo en blanco que llenar. Esta keynote nos propone un modo de uso: tener un propósito, ponerse en marcha, definir un modelo de negocio con MAT, crear un producto único de alto valor para el cliente y presentarlo de modo directo y condensado. No existe la fórmula secreta del éxito, pero si podemos aprender de la experiencia de otros y sobre todo utilizar ambos lados de nuestro cerebro, porque crear un proyecto empresarial rentable es un arte.